Problemas respiratorios en los pequeños Imprimir E-mail
Escrito por MIGUEL ÁNGEL ARROYO   
Martes, 03 de Enero de 2017 09:46

Desde el momento del nacimiento, el siste­ma respiratorio de los niños se ve afectado con frecuencia. Este conjunto de órganos, igual que el siste­ma inmunológico, se encuen­tra en desarrollo y factores externos como los cambios de clima y la contaminación am­biental lo hacen más vulne­rable.

“Una de las edades más críti­cas es el primer año de vida y hay factores que predisponen a esas infecciones”, comenta el neumólogo pediátrico Alcedo Hernández.

En esta etapa, entre las enfer­medades respiratorias más fre­cuentes se encuentran las in­fecciones virales. Su incidencia aumenta, además, en tempora­das como la actual cuando los niños se someten a cambios bruscos de clima que alteran el epitelio del tracto respira­torio facilitando la entrada de virus y bacterias.

“Es casi imposible evitar que se infecten”, explica Hernán­dez, “pero hay medidas pre­ventivas recomendables como mantener una higiene adecua­da, una buena hidratación y alimentación, implementar la lactancia materna exclusiva, y evitar la exposición directa a los cambios de clima, a la con­taminación ambiental y a per­sonas con gripe”.

El aumento en los niveles de contaminación atenta contra la salud respiratoria de los niños. Elementos como el humo de los vehículos, el polvo de la calle y los químicos irritantes alteran la barrera de defensa de las vías respiratorias.

Fuente listindiario.com

“La nariz es como el filtro que lleva, como un cedazo, a evitar que entren ciertas cosas, pero hay momentos en que hay una carga muy importante de estos elementos en el ambiente y alteran algunas barreras del sistema respiratorio”, explica Alcedo Hernández, neumólogo pediátrico del Hospital General de la Plaza de la Salud.

 

Los niños más pequeñitos, cuyo sistema respiratorio se encuentra todavía en desarrollo, son los más afectados por este problema y de manera especial aquellos con predisposición genética a padecer rinitis alérgica, asma u otras enfermedades respiratorias.

 

“La contaminación ambiental ha ido incrementando y de manera directamente proporcional se han ido incrementando las infecciones respiratorias y los problemas respiratorios crónicos”, advierte Hernández.

 

Los casos de asma, dice por ejemplo, han aumentado. Se estima que en el mundo hay 300 millones de asmáticos y que la incidencia de esta condición seguirá en ascenso, sobre todo en la población infantil.

 

Otros factores

La lista de factores que desencadenan males respiratorios en niños incluye los cambios bruscos en el clima, el hacinamiento, el contacto con un mayor número de personas (por la aglomeración en espacios públicos), la asistencia temprana a las guarderías y el humo del cigarrillo.

 

“Lo más importante es reconocer qué es una infección respiratoria aguda, pues las enfermedades respiratorias van a empezar con síntomas leves”, expresa Hernández.

 

La gripe común o resfriado, la enfermedad respiratoria más frecuente, se inicia con síntomas como mocos, congestión nasal, tos o fiebre leve. Complicaciones como la faringitis, amigdalitis, sinusitis y otitis media, por lo general derivan de algún proceso viral previo.

 

Estos procesos, según el médico, no siempre se complican: “Se dice que un niño sano, sin ningún problema de base como asma, fibrosis quística o bronquitis crónica, puede tener hasta siete episodios de gripe al año y esos episodios de gripe común por lo general duran de cinco a siete días y se sanan”.

 

Aun así, se recomienda mantener a los bebés bajo estricta vigilancia y, si hay incremento de la fiebre, tos continua y dificultad respiratoria, acudir al médico. De ese modo se previenen complicaciones.

 

Los padres deben mantener al bebé con infección viral alejado de los grupos, no llevarlo a la guardería, hidratarlo bien y evitar los medicamentos sin receta y el uso indiscriminado de antigripales.

 

Algunos medicamentos contra la gripe, advierte Hernández, pueden tener efectos secundarios. “Podría usar acetaminofén, pero lo ideal es que vaya con su pediatra y vea la evolución de este cuadro”, añade el galeno.

 

En casa

La contaminación de la calle no es la única que demanda cuidados. En el hogar conviene extremar las medidas de higiene. Esto incluye lavarse bien las manos y desinfectar superficies como las de picaportes y teléfonos y los juguetes.

 

Con los niños asmáticos, la prevención abarca la eliminación del polvo (con un paño húmedo para no levantar el polvo), evitar almacenar colchas, almohadones o peluches; limpiar con frecuencia las aspas de abanicos y los filtros del aire acondicionado; evitar el contacto con mascotas y el uso de perfumes, desinfectantes o aromatizantes que irriten las vías respiratorias.